Una investigación publicada esta semana vincula al Estado de Israel con una campaña digital que habría difundido al menos 533 millones de publicaciones de contenido islamófobo, antiinmigrante y contrario a Qatar en 30 países, principalmente europeos. El informe, titulado Fabricando el Gran Reemplazo, atribuye la autoría técnica de la operación a Israel con un nivel de confianza considerado “moderado a alto”, aunque sus autores reconocen que no han podido determinar quién la encargó ni quién la financió.
Una operación desplegada en varias plataformas
El documento, elaborado por el investigador Marc Owen Jones, profesor de la Universidad Northwestern en Qatar, y el consultor Sohan Dsouza, analiza una actividad desarrollada entre octubre de 2023 y octubre de 2026. Según sus cálculos, la red utilizó anuncios y cuentas en varias plataformas para extender mensajes sobre una supuesta “islamización” de Europa y contra la inmigración y Qatar.
El informe contabiliza 1.473 anuncios en Facebook, que acumularon 94,7 millones de visualizaciones; 189 vídeos en YouTube, con 132 millones, y 359 anuncios en TikTok, que sumaron 72,2 millones. La operación también habría empleado cuentas en X, Telegram, Wikipedia y Change.org. El gasto publicitario estimado asciende a 5,08 millones de dólares, aunque los autores calculan que pudo alcanzar los 8,22 millones.
- 64 páginas de Facebook, 15 canales de YouTube y cinco cuentas de anunciantes en TikTok.
- Pagos canalizados mediante intermediarios situados en Vietnam, Brasil y Bélgica.
- Una primera fase con un desembolso aproximado de 1,2 millones de dólares solo en Meta.
Identidades temporales y controles de transparencia
De acuerdo con la investigación, la campaña se organizó en tres etapas y recurrió a identidades creadas para un uso breve. Muchas de las páginas y canales fueron abiertos y abandonados después de publicar pocos contenidos, una práctica que, según los autores, dificultó la identificación de los responsables y el seguimiento de la red.
Los investigadores sostienen además que la mayoría de los anuncios no fue clasificada por las plataformas como contenido político o de interés social. Esa circunstancia habría permitido que buena parte del gasto no apareciera en los registros de transparencia disponibles para ese tipo de publicidad. El informe concluye que los mecanismos concebidos para detectar operaciones coordinadas resultaron insuficientes en este caso.
“Fueron en gran medida ineficaces”, concluyen los autores al evaluar los sistemas de transparencia.
La primera fase, según el documento, constituiría la operación de este tipo con mayor inversión publicitaria dirigida a países de la Unión Europea entre las 211 redes documentadas por Meta desde 2018. La compañía reconoció ante la agencia AFP que la red operaba desde Vietnam, pero el contenido disponible no identifica a los responsables finales de la financiación ni precisa qué autoridad israelí habría ordenado la campaña.